LA PROCESIÓN DEL SILENCIO CONGREGÓ A CIENTOS DE DEVOTOS

 SILENCIo procesion silencio2El olor a incienso y el sonar de las esquilas del viático hicieron  aún más misteriosa la noche del Jueves Santo.

La procesión del Silencio,  es uno de los desfiles de la Semana Santa Mirobrigense que sigue despertando cada vez mayor interés y pasión y en el que se respira esa esencia especial marcada por la devoción al Crucificado.

El olor a incienso y el sonar de las esquilas del viático hicieron  aún más misteriosa la noche del Jueves Santo.

El Santísimo Cristo de la Expiración partió, un año más,  a las once de la noche de la Iglesia Parroquial de San Pedro y San Isidoro. Previamente, como es costumbre, tuvo lugar  una breve alocución del Capellán de la Hermandad,  a la que siguió la  tradicional promesa del silencio en la Plaza de Cristóbal de Castillejo, después se inició el desfile en el que solamente los sonidos de los tambores y las esquilas del viático rompían ese silencio santo. Cientos de cofrades portando los faroles dieron a la noche ese tono tenue y misterioso que se fue extendiendo en cada paso por las calles del recinto histórico.

El séquito que escoltaba al Crucificado continuo lentamente por la calle  Colegios, Velayos, Sánchez Arjona, Plaza del Castillo, Juan Arias, General Pando, Colada para hacer su entrada en la Plaza Mayor, que se encontraba llena de publico, después continuó por la  Rúa del Sol, Muralla, Campo Frío, Madrid, Plaza del Conde, los Cáceres, Yurramendi, Cardenal Pacheco, Plaza de Herrasti y Santa Iglesia Catedral, en cuyo exterior se rezó el Padre Nuestro. Durante todo el recorrido la imagen del Crucificado fue seguida por cientos de personas con gran devoción.