LA PROCESIÓN DEL SILENCIO CONGREGÓ A VARIOS MILES DE DEVOTOS

DSCF9520DSCF9528UN JINETE ENCABEZÓ EL DESFILE PROCESIONAL

La procesión del Silencio,  es uno de los desfiles de la Semana Santa Mirobrigense que sigue despertando cada vez mayor interés y pasión y en el que se respira esa esencia especial marcada por la devoción al Crucificado.

El olor a incienso y el sonar de las esquilas del viático hicieron  aún más misteriosa la noche del Jueves Santo. Como novedad, este año,  abrió el desfile un caballo blanco montado por uno de los cofrades que portaba el pendón de la cofradía.

El Santísimo Cristo de la Expiración partió, un año más,  a las once de la noche de la Iglesia Parroquial de San Pedro y San Isidoro. Previamente, como es costumbre, tuvo lugar  una breve alocución del Capellán de la Hermandad, Ángel Carballo,  a la que siguió la tradicional promesa del silencio en la Plaza de Cristóbal de Castillejo, después se inició el desfile en el que solamente los sonidos de los tambores, las esquilas del viático y cabalgar del caballo que encabezaba la procesión, rompían ese silencio santo.

Cientos de cofrades portando los faroles dieron a la noche ese tono tenue y misterioso que se fue extendiendo en cada paso por las calles del recinto histórico.

El séquito que escoltaba al Crucificado continuo lentamente por la calle  Colegios, Velayos, Sánchez Arjona, Plaza del Castillo, Juan Arias, General Pando, Colada para hacer su entrada en la Plaza Mayor, que se encontraba llena de publico, después continuó por la  Rúa del Sol, Muralla, Campo Frío, Madrid, Plaza del Conde, los Cáceres, Yurramendi, Cardenal Pacheco, Plaza de Herrasti y Santa Iglesia Catedral, en cuyo exterior se rezó el Padre Nuestro.

Durante todo el recorrido la imagen del Crucificado fue seguida por miles de personas con gran devoción.