CARNAVAL DE CIUDAD RODRIGO 2020. MI HOMENAJE A «FERINO» Y CONRADO

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La subida del Santo Patrón San Sebastián, la novena, la celebración de San Antón y la celebración del día grande para Miróbriga, el 20 de enero, este año con festejo taurino en honor al Santo, son el preludio de nuestras fiestas tradicionales del Carnaval del Toro.

Desde siempre, el Carnaval del Toro, para los mirobrigenses, marca un antes y un después en la vida de la ciudad.

Son fechas en las que además de vivir la alegría de la fiesta, se remueven los recuerdos que nos llevan a personajes entrañables,  protagonistas de aquellos carnavales que contribuyeron al engrandecimiento del único carnaval ibérico del mundo, como acertadamente lo calificó Sánchez Dragó.

El Carnaval del Toro, con su identidad propia, es algo más que una fiesta, es todo un acontecimiento social, capaz de trasmitir ese sentimiento profundo y cordial que trasciende más allá de lo que podría considerarse un espectáculo festivo-taurino.

Los mirobrigenses han conseguido que la pasión y la emoción taurina se diluya de forma armoniosa y vibrante en el ambiente jaranero y ruidoso de la calle, donde la música de las charangas y el griterío de la gente conforman el ambiente de un Carnaval diverso y a la vez semejante a los carnavales de siempre, sin perder la esencia de esta fiesta antañona.

Quienes hemos vivido muchos carnavales, podemos asegurar que nada ha cambiado. Aunque cada año se refresque con nuevas iniciativas o se recuperen actividades temporalmente perdidas, como en esta edición, el capitulo de la reina y damas, que dieron momentos de gloria a esta fiesta, el carnaval seguirá apasionando a nuestra gente y los cambios habidos y que pueda haber, estoy seguro que seguirán engrandeciendo nuestra fiesta, porque el carnaval, para Ciudad Rodrigo, es algo que unifica esfuerzos y   sobrepasa lo puramente político, que es donde comienza a desmoronarse todo o casi todo.

Además del aspecto festivo, en torno al carnaval, se extiende una estela cultural que cubre los días previos a la explosión de ese campanazo que marca el inicio de los festejos.

Aquel furor surgido en los años 70, de agruparse en peñas, permitió salvar el carnaval, que entonces pasaba por una etapa difícil , algunos llegaron a asegurar que podría haber desaparecido, pero quienes vivimos aquellos momentos, estábamos seguros que eso no pasaría y no solo no pasó, sino que salió reforzado. Los mirobrigenses, se dieron cuenta que juntos, se podían hacer grandes cosas y desde entonces, las peñas, continúan teniendo un protagonismo especial en el carnaval.

Precisamente las peñas, son las que introdujeron ese matiz cultural al carnaval, que hoy sigue, a través de los pregones. Han sido muchas, las personas destacadas en el mundo literario y taurino, las que han cantado nuestra fiesta. Este capitulo previo al carnaval, ha servido para elevar el nivel de este evento, cuyas connotaciones le hace diferente y  especial a los carnavales de otros lugares.

Pero ese bullicio y jolgorio que se vivirá estos días de carnaval, tendrán como denominador común la fiesta de los toros, una fiesta que tiene la calle como escenario. Durante cuatro días la ciudad vivirá algo especial, algo que transciende más allá de la simple diversión, algo que solamente puede sentirse participando de esta fiesta, en la que el toro trasmite esa sensación única, que solo se siente en el Carnaval de Ciudad Rodrigo.

Serán días en los que revivimos una época pasada, que no queremos perder, ni olvidar, por eso surgen recuerdos que marcaron para siempre esta ancestral efemérides. Pero sobre todo, son esos personajes que dejaron huella los que fluyen en nuestra mente.

Quiero empezar evocando a quién fue el mayor impulsor del Carnaval en los años 70, posiblemente los años más difíciles de nuestra principal fiesta. Seguramente que a todos le habrá surgido el nombre de Ceferino Santos Alcalde “Ferino”, porque no podía ser otro. Fue un personaje con una fuerza de convocatoria extraordinaria, fue un mirobrigense enamorado de su ciudad, dispuesto a todo por su Ciudad Rodrigo, no solo por mantener y revitalizar las tradiciones, sino comprometido apasionadamente por conseguir para esta tierra riqueza y empleo. Todavía no ha recibido el reconocimiento que se merece.

Pero yo seguiré recordándolo, para que quienes miran hacia otro lado, por lo menos se sonrojen.

“Ferino”, consiguió revolucionar a la sociedad mirobrigense, aletargada y conformista con todo, logró que el carnaval fuera un compromiso de todos, pero también otros asuntos más importantes, como la seguridad ciudadana y la sanidad. Miles de mirobrigenses salieron a la calle para revindicar más seguridad, en el momento critico que atravesó  la ciudad con el asesinato del concejal Sandalio Martín Aguilar y el de la joven Mari Loli, fueron  momentos convulsos para nuestros vecinos y ahí estuvo “Ferino” encabezando las manifestaciones.

 Hoy queremos rendirle un año más nuestro más sincero y humilde homenaje, esperando que algún día nuestro ayuntamiento decida darle el merecido reconocimiento de hijo predilecto de la ciudad.

Otro de los personajes unidos estrechamente al Carnaval del Toro, éste afortunadamente sigue entre nosotros, es Conrado, el último de los maletillas que durante años recorrían las plazas de los pueblos, para demostrar al público sus dotes como toreros y de este modo conseguir un día vestirse de luces y triunfar en el mundo de los toros. Conrado, siempre persiguió ese sueño, y en mi libro Conrado: El último maletilla, cuento la vida de este singular personaje que decidió quedarse para siempre en Ciudad Rodrigo, porque el carnaval de esta ciudad, es diferente a todos y tiene algo que enhechiza y te atrapa. Conrado, es parte de nuestro carnaval y aunque físicamente no pisa ya la arena de la plaza, sigue soñando cada instante con el aplauso de la gente, cada vez que salía con su muleta  a enfrentarse al morlaco más grande del festejo. Todos nosotros seguimos sintiendo la presencia de Conrado en cada capea y el burladero donde siempre buscada refugio, cuando estaba en apuros, lleva su nombre. La corporación municipal, presidida por Juan Tomas, aceptó mi propuesta para que ese burladero lleve su nombre y cada carnaval, sigamos recordándolo.

Hoy,  sigue paseando por las calles de nuestra ciudad, a sus 93 años. Aunque su caminar es lento y el tiempo, solo el tiempo, ha doblegado su porte siempre,  continua soñando con los toros, los festejos y su público, ese siempre ha sabido reconocer, su pasión por la fiesta de los toros, por encima de todo.

Merece la pena, conocer su historia, sobre todo, quienes sienten la vocación de torero, pero también todos los demás, porque resulta gratificante descubrir que por encima de la fama y el dinero, está poder vivir como ha querido y eso supone descubrir la felicidad. Conrado, asegura que es feliz como ha vivido y como vive, que siempre ha sido igual.

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